Cuando las luces de la noche dan la libertad.
Cuando las luces de la noche invaden los más lóbregos e impíos rincones de la ciudad, y las almas nocturnas vagamos en pena por las calles inmundas, mis pisadas aparecen por entre la oscuridad, como cansadas, casi colmadas de tantas voces y risas cínicas que pronuncian mi nombre, me llaman y gritan porque no los oigo, como un intento de no caer en sus profanas redes de sufrimiento.
Lo extraño es que ni ellos mismos notan ese sufrimiento. No reconocen que eso que llaman vida los carcome, frustrando los sueños que desgastan a cada segundo; no reconocen que su sometimiento al mundo los obliga, los maneja, les indica el camino que los priva de su autonomía y libertad. Se desgarran diariamente la conciencia preguntándose si cada uno de sus pasos los conduce a la verdad. Esa verdad que tanto anhelan pero que, francamente, ya han perdido hace mucho tiempo, cambiando el objetivo de la vida por lo que la Gran Mano les ordena, les recuerda a cada momento y en cada acto.
Si piensas, la Mano te niega la razón; si lloras, la Mano te castiga por cobarde; pero si sometes, obligas, maltratas y abusas, la Mano finge una caricia y, a su modo, te beneficia. Porque has actuado cual ella: sin misericordia, con rencor y envidia... has actuado como la sociedad lo planeó para ti.
Y yo sigo caminando, con las lágrimas a punto de empaparme. La tristeza me condena a colmenas de ideas quiméricas, utópicas, libertarias.
Y yo sigo pensando, soñando con que ya no estoy más aquí. Que me encuentro lejos, solo, feliz; alcanzando el nirvana diario de sentirse único, amado, íntegro y sobre todo... libre.
El Gran Libro .
Nº de Inscripción: 14.015. Santiago de Chile
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martes, mayo 04, 2004
PASADO
Los inmensos témpanos del miedo,
Se apoderan y corroen el alma.
La inseguridad de la existencia,
Divide en dos los sentimientos.
Cada suspiro intimida al pensamiento
Y las aulas del amor escupen odio.
Si pensamos tener fe en los otros
El Ojo, despiadado, se exalta, lucha.
Olvidad ahora mismo los temores:
Desafía de una vez al hombro izquierdo.
Pues una sola palabra de bien, verdadera,
Podrá calmar tu alma sucia, sofocada.
Los espectros del pesado, opaco pasado
Sentirán dolor, miseria y soledad,
Porque aunque a gritos pidan ayuda
El amor no los socorrerá jamás.
El vasto imperio de mi alma,
Abrirá las puertas a un “jamás”
Me encontrarás entonces a tu lado
Besando tus ojos, dando Paz.
Besarás así mismo tu mis labios,
Sonriendo, al voltear, hacia atrás.
Esa lágrima derramada en el pasado
Se secó, para no volver jamás.
Postmoderno's
- Me dices la hora?...
- No tengo tiempo...
Post mortis
Postales de París
Postres de pera
Postrado en mi cama
Póstuma vida:
Postulemos a otra
Posterior a esta.
Posta de paleta
Posta rosada y negra
Postiza una muela
Postura erótica, tal vez
Post data: postor,
Post scriptum se
Entrega.
Un último uno.
El uno se sienta en un banco.
El otro canta una canción.
El último escucha al otro.
Los tres en la misma estación.
El otro se mira un zapato.
El uno se mira también.
El último los mira a ambos.
Los tres en el mismo tren.
El uno mira por la ventana.
El otro intenta dormir.
El último saca un librillo.
Ninguno sabe a dónde ir.
El último termina su libro.
El otro se pide un café.
El uno aún mira la ventana.
Ninguno tiene un por qué.
El uno ha perdido a su madre.
El último ha perdido la fe.
El otro no ha perdido nada.
Perdidos todos en el andén.
Uno y otro van hacia el norte.
Último al sur, según noté.
Los tres han contado sus vidas.
Más de ellos que de mi sé.

