Chuchezuma
Maldita sombra de belleza perentoria
Enlutada de carne moribunda y agria
En un estado de pureza profanada
Llamas al acto mismo de los deseos
Virgen sediciosa en mi alma acorralada
Destiérrame al cosmos de tu sexo eterno
Purga con tu cuerpo mi mal enraizado
De besos hoscos, tu fuego purificados.
Esgrime con tus senos en mis manos
Ese cáliz de piel acongojada y fatua
Y bebe de mis venas el pecado eterno
De caer por ti, a tus pies, envenenado.
La mayéutica precaria mis dedos sacros
Sacará de tus entrañas al hijo inerte,
Morderás mis labios saturados de asco
Y de placer milenario e irrealizable.
¿Gritas? ¿lloras? Gime
mujer pura y puta:
acércate a beber un rato,
que nada nos quedará mañana.


<< Home